Vivir
espiritualmente “guiado”, significa estar dispuesto a sentarse en el silencio,
a permitir que el conocimiento se haga presente, a abandonar los miedos y a
soltar todo aquello a lo que estamos encadenados. Observar objetos y personas
como si fueran nubes en un vasto cielo que vuelan libremente, sin que nos aten
ni nos pertenezcan. Elegir perdonar cuando hay motivos para el odio, elegir
tener fe cuando la situación es desesperada, elegir la paciencia cuando estamos
consumidos por la furia. Ser espiritual es natural y le da sentido a la palabra
“humano”.
Acompañar
los ritmos de la naturaleza y actuar con tolerancia, con compasión, es vivir
espiritualmente. Una vida espiritual se encamina hacia algo más importante que
los pequeños egoísmos propios. Cada individuo encuentra su propia
llave del reino. Algunos buscan la elevación de su conciencia, la
sabiduría y la iluminación. Otros practican el amor y la compasión. Ciertas
personas sirven a la humanidad en general y otros, a unos pocos seres cercanos
en su escenario particular de la existencia. Pero la vida espiritual se vive
diariamente y en cada faceta cotidiana, se compone de alegría de vivir y
sentido de libertad.
Vivir
simplemente y sin desperdiciar la energía de vida, desde el fondo del corazón
con intensidad y coraje. Buscar la armonía
interior, estar en armonía con los otros y con toda la naturaleza. Ser un
estandarte de paz, sin que por ello haya que tolerar la injusticia. Escuchar el
doble de lo que se habla y cultivar el silencio tanto como sea posible. Sentir
la vida como una aventura diaria, en el simple acto de despertar cada mañana y
respirar, dejar de buscar respuestas que nos brinden la seguridad. Lanzarse a
la inmensidad de la vida con la clara intención de crecer. Existen muchos
senderos que conducen a la verdad y cada persona puede buscar el suyo. Si
cultivamos el sentido de intrépida aventura, nuestra vida ordinaria se
transformara en extraordinaria. La práctica de valores espirituales será la
guía permanente que estará ahí al penetrar en lo desconocido.
Tomado del
libro “TERAPIA DEL ALMA ANATOMÍA DE LA LUZ” de Graciela Pérez Martínez.
· Aprender
a ser y hacer lo que somos y nos corresponde.
· Terapeuta ayuda a despertar la conciencia del
proceso propio del individuo, lo ayuda a sanar si esto manifiesta sanación
física es porque le corresponde.
·
TERAPEUTA ES AQUEL QUE TE ACOMPAÑA Y
AYUDA A DESCUBRIR Y TRABAJAR TU PROPIO PROCESO ...
(del curso
de Anatomía y fisiología sutil)

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